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Alergia y dificultades para dormir

Alergia y dificultades para dormir

Aunque no se trata de una afección que ponga en riesgo la vida del paciente, la rinitis alérgica (que se exacerba en la primavera) es sin duda un trastorno molesto y desagradable. El goteo nasal casi permanente, la presencia de congestión y prurito nasal, e incluso sensación de falta de aire ante ejercicios más o menos intensos, constituyen obstáculos para llevar una vida plena a pesar de la alergia.

Recientemente, se ha publicado un estudio en el que se comprueba una consecuencia más de la rinitis alérgica o la fiebre del heno: las dificultades en el sueño.

Especialistas franceses presentaron el informe de un trabajo llevado a cabo en 591 pacientes tratados por rinitis alérgica. Estos individuos, junto con otros 502 adultos sin alergia, fueron evaluados para detectar trastornos del sueño, como, por ejemplo, insomnio. A partir de este estudio, se pudo constatar que las personas que padecían alergias tenían una mayor tendencia a modificaciones en el ritmo del sueño, que los individuos sin este tipo de problemas. Las cifras fueron elocuentes: el insomnio estuvo presente en el 36% de los pacientes alérgicos, versus el 16% de las personas no alérgicas. Un 63% de los alérgicos y sólo un 25% de los individuos sanos manifestaron que no se sentían satisfechos con su descanso. Finalmente, los investigadores relatan que las dificultades para despertarse por la mañana (luego de una nohe de sueño interrumpido) estuvieron presentes en el 48% de los alérgicos y sólo en el 18% de los que no padecían este trastorno.

Como era de prever, los expertos liderados por el Dr. Damien Léger, establecieron también que las dificultades en lograr un sueño suficiente y placentero se incrementaban en la medida que los síntomas se hacían más importantes o frecuentes. El agravamiento sintomático provoca reducción de los períodos de sueño, con somnolencia diurna y un mayor empleo de sedantes.

Aunque tanto las alergias como los trastornos del sueño son afecciones relativamente frecuentes (20%-50% y 30%, respectivamente en los EE.UU.), ésta es la primera vez, según los autores del artículo recientemente publicado en la prestigiosa revista Archives of Internal Medicine, que se pudo establecer una vinculación entre la problemática del paciente con alergia respiratoria y las dificultades en conciliar el sueño, en poder mantener un descanso adecuado y en eludir la somnolencia diurna.

Es evidente que este tipo de trastorno, altera de manera notoria la vida cotidiana de las personas alérgicas. Por este motivo, los especialistas de la Asistencia Pública del Hospital de Paris (Francia) recomiendan que las personas con alergia no deben dejar pasar estas dificultades y las instan a plantearlas al médico tratante, con el fin de poder implementar las terapias y medidas necesarias para aliviar la calidad de vida.